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Recuerdo que una gran amiga me envió un mensaje, diciéndome que  me tenía una regalo especial, entusiasmado le respondí preguntándole;

 	¿qué regalo es?
 	Ella respondió; una experiencia inolvidable de vida
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Jordy Salazar




Recuerdo que una gran amiga me envió un mensaje, diciéndome que  me tenía una regalo especial, entusiasmado le respondí preguntándole;

  • ¿qué regalo es?
  • Ella respondió; una experiencia inolvidable de vida
  • A lo que yo respondí; eso suena genial!, ¿cómo es eso?
  • Ella; es un taller de vida de 3 días, es una de las más maravillosas experiencias que he tenido en mi vida, ¿te gustaría vivirla?
  • Yo conociendo el potencial y el crecimiento de mi amiga, inmediatamente le dije que por supuesto, sin saber que era exactamente pero confiando y creyendo que seguro sería una experiencia de vida inolvidable

Y así fue que llego el  día de inicio de esta vivencia inolvidable, no conocía a nadie, me sentía un poco ansioso y con inmensa curiosidad, empecé a fijarme en las personas que iban llegando y note que casi nadie sabía lo que le esperaba, incluso había personas que iban casi que obligados por su jefe o familia, me pareció fuera de lo normal ver gente que no quería estar ahí y que al inicio solo se pasaban quejando con la siguiente frase “esto es por gusto, tengo cosas más importantes que hacer para perder mi tiempo aquí, además la hora de salida es una barbaridad” y así condicionando a los organizadores con cualquier cosa que no les guste para la justificación perfecta de su retiro, sin embargo a pesar de escuchar todas esas quejas, yo sabía que algo bueno estaba por sucederme y al ver  la confianza de las personas que habían pasado el proceso  y los organizadores al decir; “tu solo confía” pues decidí  confiar y esperar con paciencia que inicie todo.

Al momento del ingreso todo fue extraño, sentí un ambiente algo pesado, estaba nervioso y tenía  miedo a lo nuevo que iba a suceder, hasta que llego la persona que iba a facilitar el aprendizaje de los 3 primeros días, se ubicó en frente de nosotros y empezó a hacer su presentación, nos empezó a asegurar que ese era el fin de semana de nuestras vidas y que después de ese fina de semana, nosotros no íbamos a ser los mismos, íbamos a pasar por un proceso de transformación que nos ayudaría a mejorar nuestras vidas con una experiencia inolvidable, no era un taller, no era un curso, no era una charla, ni una capacitación era una vivencia, una experiencia de vida, donde todo lo que íbamos hacer ahí adentro  era el reflejo de cómo estamos viviendo afuera, de cómo nos relacionamos con los demás, de cómo nos relacionamos con nosotros mismos  y por qué nos pasa todo lo que nos pasa en nuestra vida, recuerdo muy bien que él lo describió como un proceso de “ Darse cuenta para  después hacerse cargo”  – Fernando rivera.

Al inicio hubo gente que dudaba, incluso algunos no creyeron, la misma gente que pasaba quejándose y que estaba en contra de invertir esos 3 días en ellos mismos, y muy pocos no se atrevieron a vivirlo y simplemente decidieron retirarse, sin objeción alguna tanto los organizadores como el entrenador   les dejaron marcharse, algunos a pesar de tener dudas y no creer del todo en lo que se proponía para esos 3 días iniciales decidieron quedarse y esperar “a ver qué tal”. Antes de que algunas personas expresen públicamente lo que pensaban de vivir esta experiencia, nos habían indicado que esto era un programa de 3 módulos y para ver el verdadero resultado del proceso se tenía que vivir  los 3 módulos, mas sin embargo con el modulo que estábamos a punto de experimentar, íbamos a experimentar un gran impacto que nos hará tomar decisiones para mejorar nuestra vida.

Entonces en un abrir y cerrar de ojos, todas esas personas que eran desconocidas, las que se pasaban quejando, las que no creyeron sufrieron un cambio impactante, una experiencia les había hecho despertar y darse cuenta que sus formas de ser le estaban haciendo daño a las personas que más querían  de una forma indirecta y empezaron a comprender que las cosas que pasan en su vida son las cosas que atraemos, que lo más importante  es vivir y no sobrevivir como lo venían haciendo, y para ello hay que aprender a sentir, a sentir el amor para que nuestros actos inspiren bondad, servicio, felicidad y sobre todo dejar de lado el ego que no hace más que alimentar nuestros miedos, entonces esas personas se dieron cuenta cual era la causa de todos los problemas que sucedían  en sus vidas.  Reflexionaron acerca de ello y que debían hacer para cambiar eso y como consecuencia mejorar sus vidas.

Yo nunca me hubiese imaginado que algunas cosas de mi vida pasada me estaban deteniendo para lograr ser quien quería ser, que dentro de mi había tanto miedo disfrazado de inseguridad, desconfianza y sobre todo complejo, que todos los no y las diferentes formas de rechazo y reprobación que me dolieron se habían quedado  guardado y habían formado parte mi forma de ser, una persona con miedo a no ser aprobado, con inseguridades, cobardía y egoísmo, luego de mi primer  módulo me di cuenta que era aquello que me causaba todos esos miedos y como me estaban limitando, tome la decisión de ir por el segundo módulo donde pude por fin librarme de todas esas cargas y  aprender cómo lidiar con esos miedos en mi vida, sin duda es un proceso que toda persona que busque superarse y lograr cosas extraordinarias para su vida tiene que vivir. 

Comment ( 1 )

  • Dalila Goya

    12 junio, 2017 at 3:47 pm

    Buenos dias estoy interesada pero quiero saber el costo


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